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CAMBIO DE RUMBO

Hace seis meses cambió mi vida. Hace seis meses tuiteé: “Cuando luchas mucho por algo, corres el riesgo de conseguirlo. Y entonces llega el vértigo”. Hace seis meses sentía vértigo. Mucho vértigo. Y miedo, nervios, emoción e ilusión. Todo a la vez, entremezclado en un caos de sensaciones que no era capaz de expresar.

En estos seis meses he reído. Mucho. Y he llorado. Me he enfadado. He gritado y he tenido muchos momentos de frustración. He estado perdida. Pero también he sonreído, muchísimo, y he disfrutado trabajando como nunca antes. Y, sobre todo, he crecido y he aprendido más que en toda mi vida.

Hace seis meses no sabía que un diente de leche podía estar días y días moviéndose y sin caerse, sujeto sólo por un hilito. Hasta que su dueña se cansa y se lo arranca.
Hace seis meses no sabía que un niño puede vomitar cinco veces en 8 horas. Tampoco sabía que yo podía limpiar vómitos ajenos sin sentir nada más que cariño hacia el pequeño enfermo.
Hace seis meses ignoraba la fuerza y confianza que pueden dar las palabras apropiadas. No sabía qué dolor de cabeza pueden producir un montón de niños gritando sin querer trabajar. Y tampoco sabía qué se siente cuando veinte niños te rodean en un “abrazo mortal”. Ni cuando escuchan embobados una historia que les estás contando, protestando intrigados si te paras a la mitad.
Hace seis meses podía hablar y decir tonterías sin que nadie recordara y analizara cada una de mis palabras. Entonces pasaba desapercibida por el mundo, y no tenía la suerte de oír “qué guapa estás” casi cada día.
Hace seis meses no conocía a un montón de niños a los que ahora quiero, defiendo, protejo y trato de educar como si me fuera la vida en ello.
maestra

Hace seis meses me aterrorizaba ponerme sola al frente de una clase.
Hace seis meses menos un día, tuve claro que quería hacer eso el resto de mi vida.

SER O NO SER

Hace poco escuché a Michael Hyatt recomendar que, si quieres convertirte en algo, por ejemplo, escritor, te presentes a ti mismo ya como escritor, mientras estás trabajando para conseguirlo. Eso, aunque parezca un detalle insignificante, irá haciendo que en tu interior también te vayas viendo así, y te ayudará a convencerte de que puedes conseguirlo.

Unos días después, leí esta entrada que comentaba algo parecido, en este caso sobre el vestuario y la apariencia en general a la hora de mejorar profesionalmente. La conclusión era básicamente la misma, pero en este caso enfocada hacia cómo te ven los demás: si quieres avanzar hacia puestos de mayor responsabilidad, conviene que transmitas esa responsabilidad y seguridad con tus actos pero, también, con tu aspecto. (Aunque mucho me temo que, en España, esto no funciona exactamente así porque, mucho más que tu responsabilidad, influye el amiguismo, peloteo, falta de rebeldía y capacidad de asumir los marrones y resolverlos sin que salpique a los de arriba).

Mi objetivo para el futuro es trabajar como maestra de primaria, así que, según esto, tal vez debería modificar mi perfil en facebook y poner que soy ya maestra… Tengo bastante asumido que la consecución de este objetivo pasa por que el Gobierno convoque una oposición, para aprobarla con la mejor nota posible y entrar en la lista de personal interino. Pero hay otra opción: que me llamen para cubrir vacantes en centros privados.

Siempre he pensado que esta posibilidad era bastante remota, al no tener contactos y haber tantísima gente con más experiencia y el mismo curriculum. Sin embargo, pensando en las ideas que he puesto al principio, una parte de mí se plantea si igual yo misma no estoy convencida de que me vayan a contratar y, por eso, no lucho lo suficiente para lograrlo. Puede que sea una tontería, pero está claro que si no confío en que algo pueda suceder, no sucederá nunca.

Por tanto, voy a empezar a creerme que sí, que puede que en algún colegio necesiten cubrir una baja y vean mi cv, y me llamen. Porque cumplo con todos los requisitos, y puedo aportar mucho más que la simple formación académica. Y, a partir de aquí, vamos a trabajar para que, si surge la oportunidad, ¡los responsables de los centros tengan mi curriculum bien a mano!.