Archivos Mensuales: noviembre 2012

RUNNING

Un mes después de la primera, ayer participé en mi segunda carrera, también de 5 km, y volvió a ser una gran experiencia. Volví a quedar algo después de la mitad de la clasificación, pero lo importante son las sensaciones, y las de ayer fueron de nuevo bastante buenas: sin ahogos, sin dolores, y con la sensación de que aún podría haber aguantado algún kilómetro más.

Parece que el entrenamiento, aunque es escaso (unos 5 km, dos o tres veces por semana), va dando sus frutos. Además, he comprobado que, al participar en una carrera, la competitividad me lleva a resistir mejor el esfuerzo. Al fin y al cabo, todos sabemos que “lo importante es participar”, pero lo mejor sin duda es ganar; y cada vez que adelantas a alguien en la carrera, parece que te da un impulso para seguir un poco más. No para ganar (mi aspiración sigue siendo quedar hacia la mitad), pero sí para sentir que superas tu límite. Que podrías quedarte al ritmo de esa persona, y no lo haces porque quieres darlo todo.

Ahora tengo que conseguir darlo todo también en los entrenamientos, cuando sólo somos mi ipod  y yo. Necesito ir aguantando y alargando las rutas, para coger un buen fondo y conseguir de una vez que no se me acelere el pulso hasta niveles de taquicardia por estar 45 minutos trotando. Por el momento, en salidas de media hora ya lo tengo controlado… ¡Ahora a por la 10 k!

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DE TEMPORADA

Mientras llega el buen tiempo para plantar los tomates y el resto el huerto, estaría bien pasar el invierno alimentándome de comida sana, verduras, legumbres, fruta… y, a ser posible, de temporada.

Este tema de los alimentos que corresponden a cada época me descoloca un poco, ya que ahora podemos encontrar de todo, todos los meses. Otro asunto es de dónde vengan esos productos o cómo hayan sido cultivados y cosechados.

No me motiva mucho comer plátanos que se recogieron aún verdes y han ido madurando en el viaje a España, o berenjenas de invernadero cultivados con más pesticidas y aditivos que un medicamento. Por suerte, hace unos días encontré estas tablas que ha hecho el Ministerio de agricultura con las que puedo organizar mejor la lista de la compra, para apoyar la producción española y comer lo que corresponde, de acuerdo con una producción ecológica y respetuosa con los tiempos de la naturaleza.

La única pega que veo, es que saber cuándo comprar cada verdura, no implica comprarla, prepararla y alimentarme de forma saludable… Para eso no hay tablas que me echen una mano, sólo fuerza de voluntad.

(Foto: blog.frescum.es)

COMO UN RETRATO DE VAN DYCK

Hoy, después de más de 10 años, he salido de casa con el pelo recogido hacia atrás y la frente despejada. Cualquiera que lea esto pensará: “vaya estupidez”. Pero eso es porque sólo unos pocos elegidos tenemos la frente como una dama flamenca del siglo XVII.

El caso es que esta mañana, al lavarme la cara, me he dado cuenta de que estaba cansada de ir siempre con mi flequillo a todas partes, como si no pudiera cambiar porque algo me impidiera mostrar mi frente al público, y he sentido que casi me daba miedo salir a la calle así (bajar la basura de noche no cuenta).

Y, como lo mejor para perder un miedo es enfrentarse a él (salvo si se trata de películas de terror), he decidido que hoy era el día para acabar con tanta tontería. Siguiendo la idea de aceptarme para, a partir de ahí, trabajar y llegar adonde quiera, he estado todo el día por ahí con mi moño alto, felizmente pasando desapercibida para todo el mundo.

El siguiente paso es ir a trabajar así. Pero creo que, para eso, el truco de maquillarme para distraer la atención sería insuficiente… De momento, tendrá que esperar.

(Foto: National Gallery of Art, Washington)

DULCES E INCREÍBLES

Nunca me había gustado cocinar, hasta que llegaron a mi vida la placa de inducción y un horno que funcionaba, y empecé a descubrir todas las posibilidades que tienen. No es que ahora sea la asistente de Arguiñano, ni mucho menos, pero desde que mi chico me enseñó a hacer croissants con la masa de hojaldre, he visto que no todo es tan complicado como pensaba y, poco a poco, puedo ir ampliando mis conocimientos… (menos mal que él no lee esto, porque diría que me falta mucho para poder decir que “cocino”).

Últimamente he estado mirando blogs de cocina, y me apetece muchísimo ir aprendiendo a hacer postres y tartas decoradas, de esas que te da pena comer. Postres y tartas, pero no cupcakes, porque con la invasión maleni estoy saturada para esta vida y las dos siguientes. De hecho, hace unos años me llamaban la atención y tenía ganas de probarlas, pero tanta ñoñería y tantas cupcakes por todas partes, han hecho que ni llegue a darle un mordisco a una. Lo que quiero llegar a hacer es más bien esto:


Hasta donde sé, la clave está en hacer la tarta (el bizcocho y el relleno, de nata, crema, chocolate o el sabor que tenga) y, luego, la parte divertida -y más que complicada- de cubrirla y decorarla con fondant… mmm… empiezo a salivar sólo de imaginarla.

Creo que tendré que practicar muchísimo (y mucho más), pero todo es cuestión de ponerse. Y si no, ¡siempre puedo intentar entrar de becaria en Charm City Cakes!